SUEÑOS EN EL ALBAICIN GRANADINO

  El Pais | Sueños en el Albaicin Granadino |Hotel Casa Morisca|GranadaCasa Morisca, a los pies de la Alhambra

Aquí abajo, en la cueva donde se sirven los desayunos, el aire madruga espeso de zumos, infusiones y recuerdos del Sacromonte. Un tenue  albor infiltrado desde el patio de la casa morisca esa hora en que los cármenes despiertan a los ojos de la Alahmbra. Salta el día en  Granada

Al fondo del paseo de los Tristes, donde el río Darro y la cuesta del Chapiz zanjan el descenso al Albaicín, el arquitecto Carlos Sánchez acaba de estrenar un hotel de 14 habitaciones con el que pretende seducir a los viajeros que buscan alojamiento frente a las murallas.  Aquí languidecía, destartalada, una vieja casa del barrrio que escondía la más delicada alberca y los más complicados artesonados que imaginarse pueda el alma andalusí. Solo la paciencia del propietario y el ánimo infundido por María Jesús, su esposa, han hecho posible la culminación de un empeño artístico que debiera ser imitado por muchas otras casas moriscas del Albaicín.

Dos plantas de dormitorios singulares flanquean el perímetro de un patio columnar demediado  por la alberca. En sus crujías hablan las piedras, los arcos y los herrajes, las celosías y los canelones, pertenecientes a un tiempo -finales del XV- en que la ciudad nazarí de su devenir cristiano. !Ay Boabdil!.

La obra de rehabilitación transita por todas las puertas y alféizeres, en una exhibición refinada del sincretismo arquitectónico que recrearon aquellos moriscos expulsados décadas más tarde de su barrio. La habitación 11 alberga una cama de madera, un mueble camaleónico para televisor y minibar, una jamuga auténtica, una mesita arábiga y una alfombra de Tetuán. La 14, orientada a la Alhambra desde sus ventanucos invita a eternizarse en la ducha por no perderse las vistas. La suite rectangular, una planta más abajo, conserva un magnífico artesonado de madera polícroma, ignorado durante siglos.

Pero el verdadero suspiro moruno se exhala en el torreón de la habitación 15, con un artesonado de perfil alambicado y vistas por dos de  sus costado a la Alhambra y los tejados moriscos del Albaiciín. De noche, la muralla zirí resplandece.

ALREDEDORES


EN LA CIUDAD MORA hay que olvidar el coche y andar para visitar algunos de los cármenes -jardines plácidos asomados a la Alhambra-: calle del Agua, Arco de las Pesas, puerta de Elvira, acera de San Ildefonso, Caldererías, cuesta Alhacaba, Cruz de Piedra, La Merced...

El prestigioso crítico Fernando Gallardo, puntuó el hotel con un 8.